Las mujeres no son frágiles, pero sí diferentes. Ignorar esas diferencias es uno de los mayores errores en la planificación del entrenamiento.
Diferencias clave a tener en cuenta
Mayor ángulo de cadera-rodilla
Diferente distribución de fuerza
Mayor laxitud ligamentosa en ciertos momentos del ciclo
Menor exposición histórica al entrenamiento de fuerza
Estas diferencias no son un problema si se entrenan correctamente.
Lesiones más frecuentes
Ligamento cruzado anterior (LCA)
Dolor patelofemoral
Tendinopatías
Fracturas por estrés.
La mayoría no ocurren por mala suerte, sino por falta de prevención.
La fuerza como pilar preventivo
El entrenamiento de fuerza:
Protege articulaciones
Mejora el control del movimiento
Reduce el riesgo de lesión
Aumenta la confianza corporal
No es opcional. Es salud.
Entrenar según el ciclo y las sensaciones
No todos los días son para lo mismo. Ajustar pliometría, impacto y volumen según sensaciones reduce riesgos sin frenar el progreso.
La prevención no es hacer menos, es hacer lo que toca cuando toca.
Si quieres entrenar fuerte sin romperte, la clave está en cómo estructuras tu entrenamiento.