Durante años, el entrenamiento se ha centrado en movimientos lineales: empujar, tirar, flexionar y extender.
Sin embargo, el cuerpo humano se mueve en tres planos.
Y el plano transversal (rotación) es uno de los más olvidados.
La evidencia científica muestra que entrenar rotaciones no es accesorio.
Es clave tanto para la salud musculoesquelética como para el rendimiento deportivo.
El cuerpo humano es tridimensional
La biomecánica moderna describe el movimiento humano en tres planos:
- Sagital (flexión-extensión)
- Frontal (abducción-adducción)
- Transversal (rotación)
La locomoción, los cambios de dirección y la transferencia de fuerza implican rotación constante entre cadera y tronco.
Si solo entrenamos en línea recta, reducimos la capacidad del sistema neuromuscular para absorber y producir fuerzas rotacionales.
Rotación y salud lumbar
Uno de los principales factores asociados al dolor lumbar no específico es la mala coordinación lumbopélvica y la falta de control rotacional.
Investigaciones sobre control motor y dolor lumbar (Hodges & Richardson, 1996; Panjabi, 1992) muestran que:
El core tiene una función estabilizadora anticipatoria.
El déficit en control rotacional aumenta la carga sobre estructuras pasivas (ligamentos y discos).
Además, estudios recientes indican que mejorar la estabilidad anti-rotacional reduce síntomas en personas con historial de dolor lumbar recurrente.
No entrenar rotaciones (o solo hacerlas de forma descontrolada) puede aumentar compensaciones lumbares.
Movilidad torácica y función respiratoria
La columna torácica es el principal segmento diseñado para rotar.
Cuando existe rigidez torácica:
- La zona lumbar compensa.
- Se altera la mecánica escapular.
- Disminuye la eficiencia respiratoria.
Estudios en poblaciones activas muestran que la movilidad torácica está asociada a menor incidencia de dolor lumbar y mejor eficiencia de movimiento en cambios de dirección.
Rotación y rendimiento: transferencia de fuerza
En rendimiento deportivo, la rotación es fundamental para la transferencia de energía entre el tren inferior y el superior.
El concepto de “cadena cinética” describe cómo la potencia generada en cadera se transfiere a través del core hacia hombros y brazos.
Investigaciones en deportes de golpeo y cambios de dirección muestran que:
- La potencia rotacional está correlacionada con velocidad de lanzamiento.
- La capacidad de frenar rotación (deceleración) es clave para prevenir lesiones
Esto implica que no solo debemos entrenar a producir rotación, sino también a controlarla.
Anti-rotación: el core como sistema de control
El core no está diseñado principalmente para flexionar el tronco.
Su función principal es:
- Resistir fuerzas externas
- Controlar rotación
- Mantener integridad segmentaria
Ejercicios anti-rotacionales (como Pallof press o carries unilaterales) han demostrado mejorar estabilidad dinámica y eficiencia neuromuscular.
Especialmente importante en mujeres deportistas
En mujeres activas y exdeportistas:
- Existe mayor prevalencia de dolor lumbar y de rodilla.
- Las diferencias en control neuromuscular pueden influir en la gestión de fuerzas rotacionales.
La evidencia actual sugiere que programas que incluyen control rotacional y estabilidad dinámica reducen riesgo de lesión en extremidad inferior.
Cómo integrar rotaciones correctamente
La evidencia apoya una progresión en tres niveles:
- Movilidad torácica y cadera
- Control anti-rotacional
- Producción y absorción de fuerza rotacional
No se trata de “hacer giros con peso”.
Se trata de integrarlo dentro de una programación estructurada.
Conclusión
Entrenar rotaciones no es una moda.
Es coherente con:
- La biomecánica humana
- La prevención de dolor lumbar
- La mejora del rendimiento
- La eficiencia en transferencia de fuerza
Si quieres entrenar con cabeza, el plano transversal no puede quedar fuera.