En los últimos años, el entrenamiento de fuerza ha evolucionado más allá de levantar peso o mejorar la estética. Especialmente en deportes como el fútbol, el objetivo ya no es solo ser más fuerte, sino transferir esa fuerza al rendimiento real en el campo.
Un ejemplo claro de este enfoque lo encontramos en el artículo de Mateo-Cortes.J (2026) “Movement-based approach in strength training: weekly periodization for women’s football – donde el autor plantea una idea clave:
el entrenamiento debe centrarse en movimientos y demandas del juego, no en ejercicios aislados.
El problema del enfoque tradicional
Durante mucho tiempo, la planificación en el gimnasio se ha basado en dividir el entrenamiento por grupos musculares:
- Día de piernas
- Día de tren superior
- Día de core
Sin embargo, en el campo no existen esos “bloques”.
El cuerpo funciona de forma global, especialmente en acciones como:
- Aceleraciones
- Frenadas
- Cambios de dirección
- Saltos
Por eso, entrenar músculos de forma aislada no garantiza una mejora directa del rendimiento deportivo.
La clave: entrenar patrones de movimiento
El enfoque basado en el movimiento propone estructurar el entrenamiento en función de lo que realmente ocurre en el juego.
En lugar de preguntarnos: “¿Qué músculo voy a entrenar hoy?”
Deberías plantearnos:“¿Qué acción del juego quiero mejorar?”
Por ejemplo:
Sentadilla ? mejora la producción de fuerza en aceleraciones
Peso muerto ? potencia en desplazamientos horizontales
Trabajo excéntrico ? control en frenadas y prevención de lesiones
La importancia de la transferencia
No se trata solo de mejorar en el gimnasio, sino de lograr que esas mejoras se reflejen en el campo:
- Más velocidad
- Mejor capacidad de frenado
- Mayor eficiencia en cambios de dirección
- Menor riesgo de lesión
Si no hay transferencia, el entrenamiento pierde gran parte de su valor.
Cómo organizar la semana de entrenamiento
- Trabajo de fuerza
- Desarrollo neuromuscular
- Entrenamiento específico gestos deportivos
Todo ello dentro de una estructura coherente, donde las cargas se distribuyan de forma estratégica según los entrenamientos y la competición. Esto permite optimizar el rendimiento sin generar fatiga innecesaria.
Un enfoque necesario en el fútbol femenino
El artículo también pone el foco en un aspecto clave: la falta de evidencia específica en mujeres.
Esto refuerza la importancia de:
- Individualizar el entrenamiento
- Adaptar las cargas
- Tener en cuenta factores biomecánicos y fisiológicos propios ( importante hacer una valoración funcional)
Aplicación práctica
Este enfoque no es solo para deportistas de élite.
También puede aplicarse a cualquier persona que entrene con un objetivo funcional o deportivo.
La clave está en diseñar programas que conecten el entrenamiento con el objetivo real de la persona.
Conclusión
El entrenamiento de fuerza ha dejado de ser solo una herramienta para ganar músculo.
Ahora es una herramienta para mejorar el rendimiento, prevenir lesiones y optimizar tus gestos deportivos.
En mi Programas para deportistas no entrenas músculos… entrenas fuerza para mejorar tu rendimiento con una estructura clara más información aqui
Mateo-Cortés, J. (2026).Movement-based approach in strength training: weekly periodization for women’s football: linking the gym with the pitch. Sport Performance & Science Reports, 288 (v1), 1–12.